En
muchos establecimientos tirar bien las cañas ha pasado a ser algo
secundario, pero, por suerte, aún quedan muchos profesionales con la
destreza suficiente para tirar una caña como Dios manda
Javier Sánchez, ganador del concurso de tiraje de cerveza, en la final andaluza. (Estrella Galicia)
Hasta los años 80, el vino era la bebida alcohólica más consumida de España, pero en esa década la cerveza desbancó
a la que hasta la fecha era la bebida nacional. Entre 1982 y 1990 el
consumo de cerveza creció casi en un 50% (de 50 a 73,5 kilogramos por
persona al año), un crecimiento que fue casi paralelo al descenso del
vino. Y es una tendencia que permanece imparable: a los españoles nos encanta este exquisito brebaje.
Ahora
bien, a medida que se ha ido popularizando el producto, también ha
disminuido su consideración. En el norte de Europa la cerveza fue
siempre la bebida de las clases populares, pero en España, por el
contrario, fue la bebida preferida de la burguesía y, después, de la clase media urbana. Apenas se consumía en casa y el ritual
que rodeaba a su disfrute en los bares era sagrado. De un tiempo a esta
parte el panorama ha cambiado enormemente: la competencia cada vez es
más feroz –por culpa, sobre todo, de las cadenas low cost– y en muchos establecimientos tirar bien las cañas ha pasado a ser algo secundario.
Por
suerte, aún quedan muchos profesionales con la destreza suficiente para
servir una caña como Dios manda. Esta semana se ha celebrado en Madrid
la Final del II Campeonato Nacional Estrella Galicia de Tiraje de
Cerveza profesional, en la que resultó ganador el barman jerezano Javier Sánchez. El propietario de la Cervecería Gorila demostró que, al contrario de lo que pensamos la mayoría de madrileños, también se tiran buenas cervezas más allá de la M-30.
“Madrid tiene una gran tradición cervecera, de servir buenas cañas”, reconoce Sánchez a El Confidencial,
pero no quiere decir por ello que su tiraje sea siempre mejor. “En el
sur, por ejemplo, las cervezas son más refrescantes y el tiraje es de
otra manera. Cada cerveza tiene un servicio distinto”, apunta.
“La materia prima seleccionada en España por las grandes multinacionales es de peor calidad”
Más
importante es el empeñó y dedicación que quiera darle cada hostelero a
sus cañas. “Yo llevo desde el 87 en esto de la hostelería”, explica el
barman jerezano. “En mi vida he puesto un café y siempre he tenido cervecerías. Si te gusta lo que haces, lo haces con más pasión”.
El
problema, explica, es que muchos establecimientos se han dejado llevar
por la comodidad y, sobre todo, por el ahorro de tiempo que supone no
tirar bien las cañas. “Lo fundamental es que el hostelero tenga pasión
por ofrecer el producto en la mejor de sus condiciones”, explica. “Si yo
hago las mejores paellas de España y como tengo mucho público en vez de
tener cociendo el arroz 20 minutos lo tengo 18, a los tres meses ni
tengo clientes ni hago las mejores paelas. Lo mismo ocurre con las
cañas. El servicio de la cerveza tiene su tiempo”.
Por
supuesto, la propia cerveza es también muy importante, y en este punto
Sánchez es muy crítico. “La materia prima seleccionada en España por las
grandes multinacionales es de peor calidad y bien se nota cuándo las
empresas cerveceras aún están a manos de la familia”, asegura. Hoy sólo
quedan dos cerveceras importantes que no pertenezcan a una multinacional: Estrella Galicia (que pertenece a los Hermanos Rivera) y Ambar (La Zaragozana).
Los hosteleros compitiendo durante la final del certamen. (Estrella Galicia)
7 pasos para tirar la caña perfecta
El hostelero jerezano explica que cada fabricante recomienda una forma de tirar las cañas pero, en el fondo, para el tipo de cerveza rubia que se suele consumir en España, el procedimiento es muy similar.
Para tirar la caña perfecta hay que seguir una serie de pasos, que varían un poco en función del origen de la cerveza, esto es, barril o botella. Y
es que, como explica Sánchez, “aunque la botella tenga menos prestigio,
también hay que darle su rollo”. Ahora bien, en ambos casos, una buena
caña requiere de dos tiempos: uno para llenar la copa de cerveza y otro
para crear la correcta espuma.
1. Elegir el recipiente adecuado
Lo
primero para servir la caña perfecta es escoger el recipiente en el que
va a servirse. “Cuando el maestro cervecero hace una receta al mismo
tiempo que hace su puzzle está pensando qué servicio sería mejor”,
explica Sánchez. “No es casualidad que cada marca tenga su cristalería, porque su bebida debe servirse en la copa o vaso que el maestro cervecero concibió”.
2. Refresca la copa
“Lo
primero que debes hacer es refrescar la copa o vaso en la que se vaya a
servir”, explica Sánchez. El vaso debe estar limpio (lógico), pero,
además, conviene refrescarlo con ayuda del mojacopas o, si estás en
casa, con un chorro de agua fría. Esto evita la mala
formación de espuma y crea en las paredes del vaso una finísima película
de agua que ayuda a que la cerveza se deslice con suavidad.
3. Descarta el primer golpe de espuma
Este
paso sáltatelo si estás sirviendo la cerveza en botella. Pero si estás
sirviendo cerveza de grifo, cuenta Sánchez, “debes hacer un pequeño descarte para
que el primer golpe de espuma no entre en el vaso, porque es el que se
ha quedado en el grifo y ya ha cogido aire del ambiente. Es una espuma
que va a impedir el desarrollo de la cerveza que vas a servir, la va a
saturar de espuma”.
La primera fase para tirar una buena caña es similar para servir una botella. (Estrella Galicia)
4. Primer tiempo
Como
explica Sánchez, la clave de la primera fase del tiraje reside en que
la cerveza resbale por el interior de la copa para que no pierda
carbónico y no genere espuma, porque en este primer paso no nos
interesa. “El vaso tiene que estar en un ángulo de 45º.
Conforme vamos llenando la copa, ya sea de grifo o botella, nuestro
objetivo es llenar el 75% de la capacidad, en ese momento debemos poner
la copa en posición vertical”, explica el galardonado cervecero. “Ahí
finaliza el primer tiempo del tiraje”.
5. Segundo tiempo
El objetivo de esta segunda fase es crear la corona de espuma,
que es la clave que distingue la caña perfecta de la mediocre. En este
paso el procedimiento cambia notablemente entre la cerveza de botella y
de barril.
En botella
La corona de espuma en botella se consigue colocando ésta perpendicular a la copa
para que la cerveza caiga y rompa en el centro. Es importante elevar un
poco la botella para que, al caer, la cerveza genere una corona
adecuada. “Dependiendo del tipo de cerveza hay que elevarlas más o
menos”, explica Sánchez. “Cuanto menos carbónico de origen tenga la
cerveza más la tienes que elevar, pero normalmente se debe servir a una
altura de entre 7 o 15 centímetros”.
En barril
Para
servir la espuma en la cerveza de barril debemos abrir en un 25% el
recorrido del grifo. “Así conseguimos que nos caiga un caudal de crema de espuma”,
explica Sánchez. “Ese caudal debe romper la primera capa de espuma que
obtuvimos en el primer tiraje. Llenamos con la espuma hasta el borde de
la copa. En ese momento, cuando está ya echada entera, la corona de
espuma o giste, debe ser de unos 3 cm.
Si se observa detenidamente, la caña perfecta debe tener tres capas de espuma. (Estrella Galicia)
6. Observa el resultado
Estas
son, según explica Sánchez, las características de la caña perfecta:
el giste debe tener una capa superior de burbuja gruesa, de como mucho
un centímetro. En el centro tenemos la capa más ancha, que es
propiamente la crema de espuma, y la tercera capa inferior es una nebulosa de espuma formada
por burbujas muy finas. ¿Y cómo vemos todo esto? “Se distingue a simple
vista observando correctamente”, explica el cervecero. ¿Y por qué es
importante? “Gracias a esta formación del giste conseguimos que la
cerveza no se oxide y, segundo, que no pierda la carbonización original con la que viene de fábrica”, concluye Sánchez.
7. Corrige
Si
has cometido errores en el primer tiraje se crea una burbuja demasiado
gruesa. Esto puede ocurrirle a cualquiera, ya sea porque has cerrado más
lento el grifo o no has desechado la suficiente espuma nada más
abrirlo. “Para eliminar la capa de espuma fallida es bueno un pequeño rebose
en el segundo tiempo, que sirve para rectificar”, explica Sánchez. Esto
es una técnica muy habitual en todas las cervecerías que, incluso, se
acepta en los concursos. “A mí me ocurrió en el campeonato”, reconoce el
cervecero. “Se hizo una burbuja demasiado gruesa que no era para
concurso y la hice rebosar, para rectificar. En el mismo concurso
teníamos una bandeja para secar la base de la copa. Se puede hacer”.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos enlos bares.
El buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.
Breve historia de las borracheras: del garrafón babilónico a la bacanales romanas
El
hombre se emborracha desde que consiguió fermentar el alcohol, pero el
poder ha intentado durante siglos que no se nos vayan las cosas de las
manos... en vano
Velázquez
pintó "El triunfo de Baco" en el año 1682, cuando la sociedad europea
empezó a tomar conciencia de los peligros del alcohol.
Una investigación publicada esta pasada semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences
ha desvelado que el ser humano pudo empezar a sintetizar el alcohol
mucho antes de que fuese capaz de fermentarlo. En otras palabras, el
organismo preparó a nuestros ancestros para enfrentarnos a las bebidas espirituosas
hace 10 millones de años, probablemente cuando nuestros antepasados
empezaron a asentarse sobre tierra firme, de forma que estos fuesen
capaces de digerir la fruta podrida que encontraban en el suelo.
La
primera copa fue, probablemente, producto de algún accidente. Suele
datarse en el año 10.000 a.C., en el período neolítico, la fecha en la
que se empezaron a fermentar bebidas, puesto que se han hallado jarras
destinadas al consumo de cerveza. Pictogramas egipcios
muestran que en el año 4.000 a.C. ya se bebía vino en Oriente Próximo,
donde se disponía de una gran variedad de bebidas: hasta 17 variedades
de cerveza y 24 de vino, que se utilizaban tanto con fines recreativos
como religiosos, medicinales o funerarios.
El código de Hammurabi es el primer intento de hacer frente al garrafón
Pero,
¿está asociado el consumo de alcohol indefectiblemente a las
borracheras? Parece ser que así es, como explica una completa investigación publicada por David J. Hanson.
Desde el albor de los tiempos ya se alertaba que el alcohol debía
consumirse con moderación, pero curiosamente, en el caso egipcio, no
tanto por los efectos directos de la ebriedad como por los problemas
morales asociados a las tabernas donde se podía adquirir alcohol y que
solían ser, al mismo tiempo, casas de prostitución.
Rápidamente,
el alcohol empezó a ser descubierto por las diferentes civilizaciones
de todo el planeta: los babilonios eran, por ejemplo, grandes
aficionados a la cerveza y el alcohol. El código de Hammurabi es el
primer intento de hacer frente al garrafón, ya que en él se aclara que
“si una tabernera rebajara la calidad de la bebida y
esto fuese probado, será arrojada al agua”. El ahogamiento era una de
las tres ejecuciones previstas en el Código, junto a la hoguera y el
empalamiento. Nadie le toca su bebida a un mesopotámico.
El brebaje de los Dioses
En muchas ocasiones, y debido a los efectos que produce, el alcohol ha sido considerado como un catalizador de la vida espiritual.
Es lo que ocurre en China, donde un edicto del año 1.116 aclaraba que
el uso del alcohol con moderación es una prescripción sagrada. Las
autoridades eran conscientes de que el ser humano no puede salir
adelante sin una cerveza ocasional, por lo que descartaban su
prohibición, aunque alertaban contra el abuso de los espirituosos. En la
Grecia clásica, Platón animaba al consumo moderado de alcohol, pero
también se mostraba preocupado ante su abuso.
Alejandro Magno era un conquistador (y un bebedor) de leyenda.
Harina de otro costal eran Alejandro Magno en particular y los macedonios en general, que rendían culto a Dioniso, dios del vino. El propio Magno murió
después de una noche de borrachera, que lo debilitó hasta perder la
movilidad, la vida y el habla. Fue sin duda la peor resaca de su vida y,
envenenado o no, poco después, su vida tocaría a su fin. La Roma
Clásica se moderó hasta la conquista del Mediterráneo en el II a.C. A
partir de entonces, el consumo empezó a aumentar, hasta alcanzar su
culmen durante el declive de la República. La frugalidad y templanza
habían sido sustituidas por la ambición y la corrupción.
Es bastante probable que Atila, rey de los hunos, muriese por el alcohol
Los emperadores no siempre fueron modelos de conducta. Nerón propinó una patada a su mujer Popea, que acabó con su vida y con la de su hijo, cuando se encontraba bajo los efectos del vino. Marco Antonio
tampoco se andaba con remilgos a la hora de apretarse una buena jarra y
fumar un poco de opio. En otro ámbito, es bastante probable que la
muerte de Atila, rey de los Hunos, estuviese
relacionada con el alcohol, ya que falleció en su noche de bodas tras
sufrir una hemorragia nasal. Algunas teorías afirman que estaba
demasiado borracho como para darse cuenta de que se estaba ahogando en
su propia sangre.
La era de esplendor de las cogorzas
La expansión de la cristiandad hizo que Europa empezase a seguir los consejos del Nuevo Testamento sobre el alcohol, y Jesucristo no era un gran partidario de la dipsomanía, aunque abogase por el consumo casual (y litúrgico) del vino. En Lucas
21:34, recuerda: “Que vuestros corazones no se carguen de glotonería y
embriaguez y de los afanes de esta vida”. Alrededor del siglo V, la
Iglesia estableció que el consumo de alcohol era un presente divino para
ser disfrutado con moderación. No por casualidad, la extensión de la
cultura vinícola fue de la mano del crecimiento del cristianismo: las órdenes religiosas garantizaban el cultivo de la vid para su consagración en la misa.
La idea de que el alcohol podía proteger al bebedor frente a la peste estaba extendida
La
Edad Media fue un período de grandes avances alcohólicos. No sólo por
la preservación del vino en los monasterios, sino también porque los
pueblos celtas, anglos, sajones, germanos y escandinavos comenzaron a
elaborar un gran número de cervezas e hidromieles diferentes.
La mayor parte de libros de cocina de dicha época utilizan el vino como
uno de sus ingredientes principales, tanto en Francia con Le Ménagier de Paris como en España, donde el médico español Arnau de Vilanova publicó Liber de vinis, uno de los primeros tratados sobre el vino.
(Early English Books Online)
Plagas como la Peste Negra
dispararon el consumo de alcohol, como suele ocurrir en tiempos de
crisis moral o material. La idea de que este podía proteger al bebedor
frente a una enfermedad de la que poco se conocía estaba particularmente
extendida. Frente a ella, se encontraba la visión de que, debido a que
se trataba de un castigo divino, la moderación en los vicios era más
propicia. No obstante, los datos sugieren que la primera opción ganó la
partida: en Bavaria se consumían unos 300 litros al año por persona, en
la Valladolid del siglo XVI se consumían unos 100 litros por persona y
los polacos podían llegar a trasegarse 3 litros al día. Los escoceses
eran tan expeditivos como los mesopotámicos, y condenaban a muerte a los
que adulteraban las bebidas alcohólicas.
El alcohol como problema social
Durante
la Edad Moderna, las ciudades empezaron a crecer y Europa abandonó las
oscuridades del Medievo. La Reforma no cambió significativamente la
situación, ya que Calvino o Lutero mantenían la misma defensa del consumo moderado del alcohol que la Iglesia Católica. No obstante, como explica Kristen D. Burton en un reciente artículo publicado en The Appendix, muchas voces individuales empezaron a alzarse contra el alcohol, de mano con la proliferación que ocasionó la barata y abundante producción de destilados como el champán, la ginebra o el whisky.
El racionalismo y positivismo se convirtieron en aliados en la lucha contra la ebriedad, que ya era considerada como la bebida del Diablo, puesto que hacía cambiar las mentes y cuerpos de los hombres que la consumían. La producción casera de ginebra
en Londres causó miles de envenenamientos a comienzos del siglo XVIII,
lo que provocó que la alarma social se disparase, lo que llevó a que el
Parlamento aprobase en 1736 una legislación que aumentase los impuestos
asociados a la ginebra. Ello no impidió que seis años después los
500.000 londineses vivos se repartiesen unos 68 millones de litros de
ginebra entre todos. Un libro anónimo publicado en 1794 y llamado A Treatise, on the True Effects of Drinking Spirituous Liquors, Wine and Beer on Body and Mind, alertaba contra los peligros del consumo moderado de alcohol… que situaba en ¡tres vasos de ginebra al día!
El
alcohol comenzó a verse en el siglo XIX como el enemigo del control
social, de la productividad y de la conservación de las buenas maneras
El
gran cambio de paradigma respecto al consumo de alcohol que aún llega a
nuestros días se produjo en el siglo XIX, cuando importantes masas de
campesinos se trasladaron a la ciudad, incorporándose a la vida urbana e
industrial. El alcohol empezó a ser considerado la cabeza de turco de
problemas como el crimen, la pobreza o la mortalidad infantil,
oscureciendo lecturas sociológicas como las altas tasas de desempleo o
el hacinamiento en pequeños espacios. La bebida pasaba a ser así el
enemigo del control social, de la productividad y de la conservación de
las buenas maneras, y comenzó a ser estigmatizada como un destructor de
la voluntad individual y desestabilizador de la nueva sociedad urbana.
Los resultados de la evolución del consumo alcohólico en España
durante las últimas décadas nos recuerdan que el ser humano siempre ha
oscilado entre dos grandes polos respecto al alcohol: el que lo utiliza
de forma moderada aunque diaria, generalmente como acompañamiento en
comidas, centrado en la cerveza y el vino; y el consumo ocioso
asociado al esparcimiento nocturno, centrado en bebidas espirituosas
como el ron, el whisky o la ginebra. En definitiva, los dos polos que
representan la moderación cristiana y el exceso dionisiaco de Alejandro
Magno.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos en los bares.
Un buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.
Es una de las bebidas alcohólicas más consumidas de todo
el mundo, perfecta para disfrutar con amigos al salir de la oficina o
para cualquier disfrutar del atardecer mirando el mar. ¿Sabías que la cerveza tiene muchos beneficios si se toma con moderación?
En el siguiente artículo conocerás algunos de ellos, que ni estabas
enterado. Y atención, que no sólo para la salud, sino también para la
estética.
Beneficios de la cerveza para la salud y la estética
Protege la salud cardiovascularEl
consumo moderado de cerveza tiene efectos antiinflamatorios, aumentando
significativamente los niveles de colesterol “bueno” y ayudando a
combatir ciertas enfermedades cardíacas. Así que, un buen vaso de
cerveza al día hace bien al corazón.
Mejora la fortaleza de los huesos
Diversas
investigaciones afirman que beber cerveza (entre otras bebidas de bajo
contenido alcohólico) está relacionado con efectos positivos en la salud
ósea. Esto se debe a que cuenta con silicio, un mineral que ayuda a mejorar la densidad de los huesos y evita la pérdida de masa ósea. Además, ofrece fitoestrógenos naturales, asociados a la prevención de la osteoporosis y para aliviar los síntomas de la menopausia.
Protege de las enfermedades neurodegenerativas
Los
estudios científicos han revelado que aquellas personas que beben
cerveza con moderación tienen menos posibilidad de padecer enfermedades
como Alzheimer. Una vez más, el responsable de ello es el silicio, que
tiene la capacidad para reducir los metales tóxicos que se acumulan en el organismo y causan patologías degenerativas. A su vez, mejora la memoria y la concentración.
Inhibe la aparición del cáncer
Entre
los componentes principales de la cerveza podemos encontrar el
xanthohumol, un polifenol presente en el lúpulo. Es un antioxidante con
compuestos que inhiben y previenen la aparición de las células cancerosas, como si fuera una especie de quimiopreventiva en ciertos tipos de cáncer.
Refuerza el sistema inmune
La cerveza tiene la capacidad de mejorar el sistema inmune
de las personas, evitando que éstas se contagien de enfermedades
infecciosas, tales como el resfrío o el herpes. O al menos, en algunos
casos, evita que los síntomas sean tan graves o duraderos. Un remedio
casero antiguo de la zona de Alemania es beber cerveza caliente cuando se tiene un resfriado, porque descongestiona la nariz y mejora la circulación sanguínea.
Tiene propiedades antiinflamatorias
La
diferencia de la cerveza con otras bebidas alcohólicas es que ésta
posee lúpulo como ingrediente principal. Este compuesto tiene
propiedades antiinflamatorias y también antibacterianas, por lo cuál, ayuda a prevenir las enfermedades que se relacionan al envejecimiento.
Mejora la salud estomacal
Si sufres de problemas gástricos, la cerveza
puede ser el mejor remedio natural. Consumiendo de manera moderada esta
bebida (lo mismo que el vino o la sidra), aumenta la cantidad de ácidos
gástricos y esto sirve para acelerar el vaciado del estómago, reduciendo el riesgo de padecer una infección provocada por la bacteria Helicobacter Pylori, causante de la úlcera gastroduodenal.
Evita el estreñimiento
La ingesta de fibras, está comprobado, ayuda a eliminar el estreñimiento y a la vez, permite disminuir el colesterol
malo. En el caso de la cerveza, que está hecha de cebada, cubre la
mayoría de los requerimientos diarios de fibra soluble, siendo la mejor
bebida (luego del agua) para nutrirnos.
Es un potente diurético
Cuando
empiezas a beber cerveza, enseguida tienes ganas de ir al baño a
orinar. Esto se debe a que contiene más del 90% de agua, es baja en
sodio (elimina la retención de líquidos y evita los problemas renales) y tiene una gran cantidad de potasio.
Reduce el riesgo de padecer cataratas
La
cerveza es buena para la salud ocular en todo sentido, pero sobre todo,
en personas con antecedentes familiares de cataratas. Beber un vaso de
esta bebida al día es buena para los diabéticos,
por ejemplo, porque les permite mantener en buenas condiciones su vista
y no padecer glaucoma (presión ocular). Para ello es mejor consumir
cerveza negra que rubia.
Previene la anemia
Sobre todo en la etapa de la menopausia, donde las mujeres
tienen deficiencia de nutrientes. Los flavonoides de la cerveza son
potentes antioxidantes que aumentan la actividad celular y a la vez, mejora los niveles de hierro.
Aporta mucha energía
Al
tener una gran cantidad de vitamina B, nos da la sensación de tener más
capacidad para trabajar, estudiar o hacer lo que deseamos. Siempre que
se beba un sólo vaso, claro está. Este nutriente permite fortalecersistema nervioso y regenera las células.
Mejora la piel
La
noticia extraña es que en la ciudad de Nueva York se ha montado un “SPA
de Cerveza”, donde se pueden aprovechar todas las bondades de esta
bebida. Los clientes se sumergen en una tina de cerveza negra y hay
otros sitios como Alemania, Austria o República Checa donde también ha
llegado esta moda, pero en forma de mascarillas faciales. El éxito de esta técnica son las vitaminas de la bebida, que mejoran la salud de los pigmentos de la dermis, obteniendo una piel más flexible, joven y lisa.
Deja el cabello perfecto
Una de las estrellas del cine que afirma utilizar cerveza para su pelo es
Catherine Zeta Jones. Ella indicó en más de una entrevista que este
tratamiento natural le aporta suavidad y brillo, pero lo malo es el olor
que luego desprende (se puede tapar con perfume). Todo esto se debe a las vitaminas B y a las proteínas.
Relaja los pies
Cuando llegas cansado del trabajo no hay nada mejor que colocar los pies en un recipiente con agua y alguna sal mineral. Si en lugar de agua echas cerveza fría en el cubo, las burbujas le darán un efecto relajante.
Los problemas de este tratamiento son dos: el primero que los pies
quedarán pegajosos y el segundo que esa cerveza ya no sirve para beber.
Vamos que estoy sano como un roble jiji.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos en los bares.
Un buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.
1.- Dadme un punto de apoyo... y me beberé otra cerveza.
2- Todos deberíamos creer en algo. Yo creo que tomaré otra cerveza.
3.- Ligamento de trompas: Recorrido nocturno de bares, de 1 a 6 de la madrugada.
4.- En un estudio reciente, unos científicos anuncian que beber es bueno para el hígado.
¡Perdón!, ¿he dicho “científicos”?, quise decir “Irlandeses”.
5.- Envidio a la gente que bebe, al menos le pueden echar las culpas a algo.
6.- Aviso: Beber agua no potable puede matar tu sed.
7.- Estamos en condiciones de asegurar que 5 de cada 10 cervezas son la mitad.
8.- Bebo para hacer interesantes a las demás personas.
9.- Two beer, or not two beer.
10.- Un alcohólico es aquella persona que bebe más que su médico.
11.- Este siglo ya no bebo más. Igual sí, pero más no.
12.- Quintos sí, pero de cerveza.
13.- Sexo y cerveza fría, por lo menos, una vez al día.
14.- El humo de su cigarrillo es el residuo de su placer, pero, sin mi
consentimiento, usted contamina el aire que respiro, ensucia mi cabello y
mi ropa, y destruye mis pulmones. Sucede que yo también tengo mi placer.
Me gusta tomar cerveza, y el residuo de mi placer, es la orina...
¿A usted le gustaría que yo le meara?
15.- La cerveza ayuda a la gente a tener relaciones sexuales.
16.- El día en que ha de llegar la paz al mundo será aquel en que dos
contrincantes compartan una cerveza.
17.- La mejor manera de vencer una tentación es caer en ella. ¡Camarero
una cerveza!
18.- Puedo resistir a todo, excepto a las tentaciones... ¡Camarero,
una cerveza más!
19.- Nunca discutas con quien te va a pagar las cervezas.
20.- El día que lea que el alcohol y la cerveza son malos para la salud, dejaré de leer.
21.- Está bien ser abstemio, pero con moderación.
22.- Es mejor ser un borracho famoso que un alcohólico anónimo.
23.- Vivan los tanques... pero de cerveza.
24.- Toda la noche bebiendo para no verte y ahora te veo doble.
25.- El que bebe: se emborracha. El que se emborracha: duerme.
El que duerme: no peca.
El que no peca: va al cielo
Y puesto que al cielo vamos: ¡Bebamos!
26.- Sin lugar a dudas, la invención más grande de la historia de
la humanidad es la cerveza. Bueno, acepto que la rueda también es una
gran invención, pero la rueda no combina tanto con las gambas.
27.- 24 horas en un día, 24 cervezas en una caja. ¿Coincidencia?
28.- Algunas veces un hombre inteligente es forzado a quedar
borracho para pasar un tiempo con los tontos.
29.- La realidad es una alucinación producida por la falta de alcohol.
30.- Si tuviera todo el dinero que me he gastado en bebida... me lo
gastaría de nuevo en bebida.
31.- La cerveza es necesaria para hacer que la sed merezca la pena.
32.- Las mujeres atractivas nos hacen comprar cerveza y las feas nos
hacen beberla.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos en los bares.
Un buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.
25 frases inteligentes sobre la cerveza, pronunciadas por bebedores famosos bajo su efecto
Artistas, comediantes, políticos y escritores de todos los tiempos las dejaron para la posteridad.
1. “Sin duda alguna, el más
grande invento en la historia de la humanidad es la cerveza. Les aseguro
que la rueda también fue un gran invento, pero la rueda no va tan bien
con la pizza”, Dave Barry, humorista y escritor.
2. “Denme una mujer que ame la cerveza y conquistaré el mundo”, Kaiser Wilhelm, último rey de Prusia.
3. “La cerveza es intelectual. Qué lástima que tantos idiotas la beban”, Ray Bradbury, escritor de ciencia ficción.
4. “El trabajo es la maldición de la clase bebedora”, Óscar Wilde, escritor británico.
We Want Beer! Prohibition Protest, 1931
5.
“No se puede vivir en un país de verdad a menos que se tenga cerveza y
una aerolínea. Ayuda si hay un equipo de fútbol o armas nucleares, pero
lo mínimo que se necesita es cerveza”, Frank Zappa: músico y
guitarrista.
6.
“La cerveza es la prueba de que Dios quiere que seamos felices”,
Benjamín Franklin, inventor y político estadounidense, ‘padre’ de la
constitución política de ese país.
7. “Quédate con la cerveza, que es la sangre que fluye, la amante continua”, Charles Bukowski, escritor germano-estadounidense.
8.
“Aquellos que beben cerveza irán caminando derechito a través de las
puertas del cielo”, Martin Luther King, pastor, líder de los derechos
civiles.
9.
“Según un estudio, los científicos dicen que beber cerveza es bueno
para el hígado. Perdón, ¿dije científicos?, quise decir
irlandeses”, Tina Fey, escritora, actriz y comediante.
10. “La cerveza es la mejor maldita bebida del mundo”, Jack Nicholson, actor, protagonista de El Resplandor.
11. “Solo me he enamorado de una botella de cerveza y del espejo”, Sid Vicious, músico de rock.
12. “Un hombre que miente sobre la cerveza hace enemigos”, Stephen King, escritor de libros de suspenso.
13.
“Quien bebe cerveza es rápido en dormirse; quien duerme bastante no
peca y entra al cielo. Así que, ¡bebamos cerveza!”, Martín Lutero, padre
del protestantismo.
14. “Creo en la gente. Si se les da la
verdad, uno puede depender de ellos para encarar cualquier crisis
nacional. El problema es darles los hechos reales, y cerveza”, Abraham
Lincoln, presidente No. 16 de Estados Unidos.
15. “No hay nada como una mala cerveza, solo que algunas saben mejor que otras”, Bill Carter, escritor, documentalista.
16. “Le tengo respeto a la cerveza”, Russell Crowe, actor australiano, protagonista de El Gladiador.
17. “Dios tiene una voz de color pardo, tan suave y llena como una cerveza”, Anne Sexton, poetisa y escritora feminista.
18.
“¿Acaso no es la cerveza la santa libación de la sinceridad? ¿La pócima
que dispersa la hipocresía y cualquier farsa de buenos modales? Es la
bebida que no hace nada peor que incitar a sus admiradores a orinar con
toda inocencia, a ganar peso con toda franqueza”, Milan Kundera,
escritor checo.
19. “Un cuarto de litro de cerveza equivale al platillo de un rey”, William Shakespeare, escritor, padre de la lengua inglesa.
20.
“Nada sabe mejor que una cerveza fría en una bella tarde con nada más
que esperar sino más de lo mismo”, Hugh Hood, ensayista y escritor
canadiense.
21. “Para empezar, a mucha gente no le gusta el
sabor de la cerveza; sin embargo, eso no es más que un
prejuicio”, Winston Churchill, primer ministro británico durante la
Segunda Guerra Mundial.
22.
“Si se bebe cerveza con moderación, suaviza el temperamento, alegra el
espíritu y promueve la salud”, Thomas Jefferson: tercer presidente de
EE. UU.
23.
“En lugar de agua, aquí tenemos cerveza seca, que aclimata y naturaliza
a un hombre de inmediato, lo cual lo hace ver verde y, si está dormido,
le hace soñar con la brisa entre los pinos”, Henry David Thoreau, poeta
y escritor estadounidense.
24. “¿Qué importa si el tiempo avanza, si hoy estoy tomándome una cerveza?”, Edgar Allan Poe, escritor estadounidense.
25.
“Cuando muera, quiero descomponerme en un barril de cerveza y que la
sirvan en todos los bares de Dublín. Me pregunto si sabrán que soy yo al
que se están bebiendo”, J.P. Donleavy, novelista neoyorquino de padres
irlandeses.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos en los bares.
Un buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.
CERVEZÓN No
es necesario remontar mucho en el tiempo para encontrar los orígenes de
las American Amber Ale, un estilo de cerveza moderno que nació a
finales del siglo XX en las áreas americanas del Norte de California y
del Noroeste del Pacífico. También denominadas “Red Ales”, las American
Amber Ales se consideran hermanas de las rubias American Pale Ales, pero
con un nivel de amargor menor.
Aroma: El
lúpulo se percibe entre bajo y moderado, con un aroma típico de las
variedades de lúpulo americanas (Cítrico, Floral, Resinoso, Herbal,
Fruta Tropical, Melón, etc.). Es frecuente encontrar el carácter cítrico
de los lúpulos, aunque no es una característica obligatoria. El
carácter maltoso es entre moderadamente bajo y moderadamente alto, a
menudo con unas notas caramelizadas que equilibran la cerveza o hasta
enmascaran el tono lupulizado. La presencia de ésteres es entre moderada
e inexistente.
Apariencia:
Su color es entre ámbar y marrón cobrizo. La capa de espuma, por su
parte, suele ser amplia y blanca, con buena retención. Aunque una
American Amber Ale suele ser bastante clara, las cervezas a las que se
les ha aplicado el dry-hopping pueden ser ligeramente más turbias.
Sabor: El
sabor a lúpulo es entre moderado y alto, con las características
típicas de los lúpulos americanos, tal y como sucede en el aroma. Los
sabores maltosos son de moderados a fuertes, a menudo con una dulzura
inicial seguida de un sabor moderado a caramelo. Los sabores amargos
derivados de la malta y los lúpulos suelen apoyarse mutuamente. En
cuanto a los ésteres afrutados, pueden variar entre moderados e
inexistentes. La dulzura procedente malta caramelo y el amargor o el
sabor de lúpulo, además, pueden persistir hasta el final del trago.
Sensación en boca:
El cuerpo de la cerveza es entre medio y alto. La carbonatación también
es entre media y alta. Por otro lado, el acabado es suave y sin
astringencia. Las versiones más fuertes, además, suelen transmitir la
calidez del alcohol.
Impresión general:
Se trata de una cerveza artesana americana, una amber moderadamente
fuerte con un sabor a malta de caramelo. Las versiones pueden variar
bastante entre ellas; algunas cervezas tienen un carácter claramente
maltoso, mientras que otras están agresivamente lupulizadas. Las
versiones más lupulizadas y amargas, sin embargo, no deberían chocar con
el perfil de la malta caramelo.
Ingredientes comunes:
Malta Pale Ale, típicamente norte-americana y de dos carreras, y
también malta Cristal. Adicionalmente, se pueden añadir otros granos que
añadan un carácter adicional y único. Se suelen usar lúpulos
americanos, a menudo con un sabor cítrico, aunque también se pueden
utilizar otros.
Comparación de estilos:
Las American Amber Ales son más oscuras, caramelizadas y con más cuerpo
que las American Pale Ales, aunque menos amargas. Tienen menos alcohol,
amargor y carácter lupulizado que las Red IPAs. Asimismo, tienen menos
fuerza y un carácter menor de malta y lúpulo que las American Strong
Ales. Las American Amber Ales, además, no acostumbran a tener un
carácter fuerte a chocolate o a tostado, tal y como sí sucede con las
American Brown Ales.
Características generales:
Densidad inicial: 1.045 – 1.060
Densidad final: 1.010 – 1.015
IBUs: 25 – 40
Color (SRM): 10-17
Nivel de alcohol: 4.5 – 6.2%
Ejemplos comerciales: Tröegs HopBack Amber Ale, Full Sail Amber, Deschutes Cinder Cone Red, Rogue American Amber Ale...
¿Cómo la hacemos?
Tipo: Todo Grano
Agua: 18-19 litros
Volumen alcohólico: 5,8%
IBUs: 16
Ingredientes
Malta Best Malz Pale Ale: (5kg)
Malta Best Malz Aromatic: (0,5kg)
Malta Best Malz Caramel Light (0,4kg)
Lúpulo Columbus (7 gr) – Adición a los 60 min. restantes
Lúpulo Cascade (7 gr) – Adición a los 20 min. restantes
Lúpulo Columbus (10 gr) – Flameout (con el fuego apagado)
Lúpulo Cascade (30 gr) – Flameout (con el fuego apagado)
Levadura: Danstar Bry-97
Instrucciones
Maceración de toda la malta durante 1 hora a 66 grados.
Realizar el sparging a 76 grados.
Ebullición de una hora, siguiendo los tiempos de adición del lúpulo indicados.
Fermentar a 18-20 grados.
Maduración en botella o en barril durante 4 semanas.
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.
Nos vemos en los bares.
El buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.