viernes, 6 de mayo de 2016

RECETAS: AMERICAN BROWN ALE

He aquí una interesante receta procedente de los Estados Unidos en la que juegan con los tiempos de cocción del lúpulo Cascade para ir sacando todo su espectro de sabores. Utiliza malta ámbar, combinando extracto de malta y malta en grano y un poco de malta cristal. Tiene una fermentación primaria corta (de 4 días nada más) que se completa con una fermentación secundaria de 15 días.


  http://i.imgur.com/7ynH2P1.jpg
Ingredientes:
 
22 litros de agua
1,5 Kg de extracto de malta ámbar
1 kg de malta cara amber partida
400 kg de malta cristal partida
100 g de malto dextrina o dextrosa
100 g de lúpulo Cascade
Fermento de cerveza Ale


¿Como la hacemos?


Poner las maltas partidas en una bolsa de maceración e introducirlas en una olla con 6 litros de agua a 66 grados. Dejar que macere a esta temperatura durante media hora. Retiramos la bolsa y para aprovechar bien el almidón de la malta vertemos sobre ella otros 4 litros de agua que caerán en la olla. Nos abstenemos de apretar la bolsa con las manos para no sacar así sabores desagradables de la malta.


Ponemos a hervir el mosto ya libre de malta y añadimos el extracto de malta. Cuando la mezcla vuelve a hervir vamos añadiendo el lúpulo en estas cantidades y tiempos:


Empezamos con 35g de lúpulo, dejamos hervir 30 minutos.

Pasado este tiempo añadimos 15 g de lúpulo y hervimos 10 minutos.

Pasado este tiempo se añaden 10 g más de lúpulo y hervimos otros 10 minutos.

Pasado este tiempo añadimos 15 g de lúpulo y dejamos hervir 9 minutos.

Acabamos añadiendo 25 g de lúpulo que debe hervir 1 minutos. Apagamos el fuego y enfriamos el mosto rápidamente.


Pasamos al fermentador primario y cuando esté el mosto templado esparcimos el fermento por encima. Cerramos el fermentador y dejamos fermentar en un lugar fresco (a unos 18 grados) durante 4 días. 

Trasvasamos a otro fermentador y dejamos que siga la fermentación otros 15 días más. Embotellamos añadiendo un poco de azúcar o de dextrosa a cada botella.

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

Nos vemos en los bares. 

El buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.

RECETAS: CERVEZA DE ABADÍA


 http://www.cocinista.es/download/bancorecursos/productos2/10906m-kit-cerveza-abadia-brewferm-2.jpg

Es una cerveza con carácter por su color y con un volumen de alcohol elevado debido al añadido de miel o azúcar.
Ingrediente:
 
5 Kg de malta Belgian Pale partida
500 g de malta Múnich caramelo partida
250 g de malta crystal  partida
20 g de malta chocolate partida
1/5 kg de miel o de azúcar moreno
50g de lúpulo Hallertauer
50 g de lúpulo Kent Goldings
Dextrosa
¿Como la hacemos?

Poner a calentar 10 litros de agua y cuando el agua empiece a estar caliente (40º) añadir toda la malta (en bolsa de maceración si se tiene) e ir subiendo la temperatura suavemente hasta los 67 grados. Dejar que macere a esa temperatura durante hora y media. Luego, elevar la temperatura hasta los 75 grados y mantener 10 minutos más. Luego, retiramos la bolsa y aprovechamos bien todo el almidón que contiene vertiendo sobre ella el resto del agua que debe añadirse a nuestro mosto en la olla.
Volvemos a calentar el mosto añadiendo los lúpulos y la miel (o el azúcar) que deben cocer durante una hora. Enfriamos la mezcla y pasamos al fermentador y dejamos fermentar a temperatura ambiente de 20 a 22 grados durante 8 días. Si pasado este tiempo la válvula siguiese teniendo mucha actividad de gas dejamos uno o dos días más.
Cuando se ha completado la fermentación podemos opcionalmente pasar la cerveza a un fermentador secundario durante dos días para que se clarifique. Si no nos importa la cerveza algo más turbia, podemos embotellar, añadiendo un poco de dextrosa en cada botella.

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

Nos vemos en los bares. 

Amigos y cerveza fría, como mínimo una vez al día.

jueves, 5 de mayo de 2016

BIRRASANA, NO LO DUDES Y VE AL FESTIVAL.






Si eres de la zona, o si no lo eres y te apetece un fin de semana cervecero no lo dudes, los días 13, 14 y 15 de Mayo se celebra El VI Festival de Cerveza Artesana de Blanes, aquí os dejo el enlace a la web de la feria, el cartel y el vídeo promocional
http://www.cervesamarina.com/birrasana/



 
 
https://player.vimeo.com/video/155290479
 
Birrasana 2016 cartell 3 1 

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

Nos vemos en los bares. 
Amigos y cerveza fría, como mínimo una vez al día.

La cerveza de marca blanca que coló como artesana. Bueniiiiiiiiiiisimo.


Compraron birra vulgaris de supermercado a 25 céntimos la lata, fueron a un encuentro de aficionados a la cerveza artesana y la dieron a probar sin decir qué era. ¿Picaron o descubrieron la trampa?




En el mundillo gastronómico, como en todos los mundillos, hay mucha tontería. ¿Pero cuánta? Para calibrar si los aficionados y entendidos en comidas y bebidas saben de lo que hablan o se apuntan a las modas sin tener ni idea, inauguramos una nueva sección: La prueba del postureo.


En esta serie de vídeos proponemos un experimento muy sencillo: ir a un encuentro de expertos en un determinado alimento, darles a probar la versión más baratuza e industrial del mismo sin decirles qué es, y dejarles que opinen. Para grabar el de hoy, nos plantamos en el Barcelona Beer Festival, uno de los mejores eventos de cerveza artesana de Europa, armados con unos litros de mezclurria de distintas birras de marca blanca de Mercadona. ¿Gustó el preciado líquido de a 25 céntimos el tercio? ¿Lo confundieron con las más exquisitas Indian Pale Ales? ¿O descubrieron que era del montón? Para saber qué ocurrió, y de paso reírte un rato con las respuestas, tendrás que ver el vídeo de abajo.


Fuente: El comidista.

Un suludo y gracias por vuestro tiempo.

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RECETAS: CERVEZA DE MANTEQUILLA Harry Potter

http://ep01.epimg.net/elcomidista/imagenes/2016/01/07/receta/1452191161_515345_1452191441_media_normal.jpg

Es de lo más raro que he podido ver por internet buscando recetas para vosotros, aquí la teneis, al que le apetezca probarla que lo haga y me cuente, yo prefiero una buena Brown Ale bien fresquita.





Si eres un fan de Harry Potter y siempre has deseado probar la bebida que trasiegan el y sus amigos, no lo dudes. Ahora tienes la oportunidad y además con sello de autenticidad adulta.




Aunque la saga de Harry Potter no se suela incluir en las listas de películas culinarias, todos los que la hayan visto saben de sobra que el grandioso comedor de Hogwarts, repleto de bandejas con pollos asados y pasteles guarrindongos, pone los dientes muy largos. Las novelas de J. K. Rowling son aún más gráficas, con páginas enteras dedicadas a describir golosinas como ranas de chocolate, tartas de melaza, pastelitos de caldero o empanadas de calabaza. Chucherías aptas para aspirantes a mago y menos exóticas que la verdadera estrella de la gastronomía mágica: la cerveza de mantequilla.

Ya sea por su fantasioso nombre o por su inexistencia en el mundo muggle, la cerveza de mantequilla ha despertado la imaginación de lectores infantiles, juveniles y talluditos por igual, que llevan años inventando recetas que se adaptaran a sus sabores soñados. El Santo Grial potteriano tardó tres años en gestarse en las cocinas del Wizarding World Park, el parque temático estadounidense dedicado al mundo de Hogwarts. El resultado, de receta secreta y marca registrada, parece que es un éxito total entre los visitantes, pero no sabemos si se parece a la bebida que Harry, Ron y Hermione bebían en Las Tres Escobas de Hogsmeade.

A pesar de estos ímprobos esfuerzos dedicados a pergeñar una receta nueva, lo que la mayoría de la gente no sabe (tampoco los jefes de marketing de Universal) es que la cerveza de mantequilla ya estaba inventada. Rowling se basó en una receta antigua muy popular en la Inglaterra de los Tudor y que ya aparece escrita en 1596 como buttered beere. En aquella época era muy habitual consumir cerveza caliente y mezclada con otros ingredientes, y su versión “de mantequilla” es una especie de ponche especiado que se bebía incluso para desayunar. Heston Blumenthal, chef conocido por experimentar con recetas históricas y triunfar en el intento, incluyó la receta en un capítulo de su programa Heston´s Feasts dedicado a la cocina de los Tudor.

Tenemos pues aquí la auténtica fórmula de la cerveza de mantequilla, y no me vengáis con que si tiene alcohol y bla blá, porque en los libros de Potter queda bien claro que uno se podía achispar perfectamente bebiendo este mejunje. Para los que necesiten una edición especial dedicada al mundo infantil o no sean amantes de la cerveza, incluyo al final unas recomendaciones para hacer la interpretación light y acaramelada. Pero no me digáis que no mola tener una versión para paladares adultos. Al fin y al cabo, seguro que es lo que Harry Potter quería probar cuando hacía una escapada bajo la capa invisible.

Podéis hacerla con cerveza con y sin alcohol, pero eso sí, de la mejor calidad que podáis encontrar y adaptada a vuestro gusto personal. Lo de la espuma tiene truco porque al calentar la cerveza pierde gas y es casi imposible de reconstruir después: lo mejor es guardar al principio algo de cerveza y espumarla después con un batidor de leche para el café, echándola por encima. A malas y si os hace especial ilusión, se pueden reaprovechar las claras para batir un merengue o utilizar nata semimontada. Si lo de echar mantequilla a lo loco os da reparo, podéis sustituirla por nata pero recordad que la cerveza de mantequilla hay que tomarla caliente.

Dificultad

No se requiere varita mágica.

Ingredientes

Para 3-4 personas

  • 1000 ml de cerveza negra o tostada
  • 100 g de azúcar (mejor moreno que da un toque acaramelado)
  • 4 yemas de huevo
  • 30 g de mantequilla sin sal o 50 ml de nata para montar
  • 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada o en polvo
  • 5 clavos de olor molidos

Preparación

  1. Reservar 100 ml de cerveza para conseguir un poco de espuma.
  2. Verter el resto de cerveza con las especias en un cazo y calentar a fuego medio.
  3. Batir aparte las yemas de huevo con el azúcar hasta conseguir una crema espesa, esponjosa y de color claro.
  4. Cuando la cerveza esté caliente, apartar del fuego y añadir los huevos batidos con azúcar.
  5. Volver a calentar todo, removiendo con unas varillas durante un par de minutos a fuego lento, con cuidado de que no se cocinen los huevos.
  6. Agregar la mantequilla y remover hasta que se derrita (o la nata en su defecto) y si se quiere, colar el líquido resultante para eliminar los restos de especias.
  7. Espumar la cerveza reservada al principio con un batidor de leche.
  8. Servir la cerveza en jarras o vasos, coronar con la espuma y consumir inmediatamente.
Versión light sin cerveza: la mayoría de recetas que pululan por ahí usan “cream soda”, una especie de refresco avainillado con burbujas, pero como aquí en España es difícil de encontrar lo mejor sería mezclar batido de vainilla con leche, yema de huevo, canela u otros especias y un chorrito de caramelo, sirviendo la bebida con nata semimontada por encima.

Fuente: El comidista.

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El buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.

EL MARIDAJE DE LA CERVEZA.


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Es un hecho; aunque todo es cuestión de gustos, algunas combinaciones de comida y bebida nos “funcionan” más que otras. Es decir, que aunque no existan reglas científicas, si podemos dar algunas pautas, fruto de la experiencia y cierta “lógica gastronómica”, acerca de los maridajes en la cerveza.

En líneas generales, se podrían destacar las siguientes conclusiones, según tipos de alimentos:

Los ácidos


  • Aquí la cerveza encuentra un campo de oportunidad frente al vino, puesto que es precisamente en el terreno ácido donde muchos vinos no tienen nada que hacer: cualquier plato aliñado con vinagre altera y desvirtúa muchos caldos, y sólo algunos blancos fermentados en barrica o jereces son capaces de aguantar la agresión que nos produce en el paladar este ingrediente.
  • La cerveza combina muy bien con los escabeches, tanto en el terreno de las carnes como de los pescados. Esto se debe a la fuerza ácida del vinagre que encuentra en la cerveza el equilibrio perfecto.
  • La cerveza también combina estupendamente con los platos en los que abunde el tomate: pistos, guisos, cazuelas, pan con tomate, etc, agradecerán el toque de cerveza.
  • Muchas verduras que son incompatibles con el vino por su acidez, se llevan de maravilla con la cerveza, de manera que se pueden hacer tantos maridajes felices como combinaciones de platos de verdura.
  • Igualmente, los platos que se aliñen con mostaza, combinan con gran armonía con la cerveza.

Los picantes y muy especiados


  • La cerveza alivia la sensación que producen los platos picantes y muy especiados con su contrapunto refrescante. Es ideal para apagar el fuego encendido por guindillas, chiles y pimientas. Si añadimos que suaviza la intensidad del cilantro y el gengibre, se convertirá en nuestra mejor acompañante para explorar la cocina mexicana.
  • Pocas bebidas alcohólicas aguantan la agresión del ajo y el pimentón; sin embargo, la cerveza destaca precisamente por ser buena compañera de estos ingredientes, así que ya sabes: el chorizo, mejor con cerveza.

Los platos agridulces


  • La cocina oriental, en especial la japonesa, se alía perfectamente con la cerveza gracias a las salsas que frecuentan sus platos (sushi, sashimi), en los que abunda la soja y la salsa wasabi picante.
  • También las mostazas y salsas ketchup combinan bien con las cervezas por su sabor intenso. Por eso la hamburguesa con cerveza es todo un clásico.

Ahumados y marinados


  • La cerveza le baja los humos a carnes y pescados tratados con este método, tanto embutidos como salchichas y pescados ahumados.
  • Asimismo, la cerveza también destaca como compañera de los pescados marinados por el contrapunto de su sabor.

Las brasas


  • Los sabores tostados de las carnes a la plancha armonizan perfectamente con las cervezas de cuerpo medio.

Las grasas


  • En general, podemos decir que la cerveza aporta una sensación de “limpiar” el paladar en todos aquellos platos que presenten un gran elemento graso, tanto  carnes como fritos, embutidos, pescados grasos, etc.
  • Curiosamente, al parecer, la grasa de los huevos servidos con la yema líquida llega a “taponar” las papilas gustativas de la lengua, lo que impide captar sabores de bebidas de aromas complejos, como el vino. Sin embargo, esto no sucede con cervezas suaves y frescas que limpian la boca.
  • Y los quesos que mejor maridan con las cervezas son los que presentan una mayor cantidad de materia grasa, textura cortante y una clara tendencia a la acidez.

Los sabores amargos


  • Las verduras de sabores amargos, como las endibias, escarolas, berenjenas… se ven equilibradas con el sabor intenso de las cervezas con cuerpo.
  • La cerveza es la única bebida capaz de domar a la rebelde alcachofa y sus toques metálicos.

Platos con chocolate


  • Cualquier plato que lleve chocolate en su salsa (perdices y codornices o la cocina mexicana) encuentra en la cerveza un excelente compañero.
  • La cerveza también tiene un espacio en el universo goloso. Buena prueba de ello es la deliciosa combinación de los postres de intenso sabor a chocolate con la cerveza negra y su delicado gusto a regaliz y frutos secos.

Los quesos


  • El maridaje con el queso por la multitud de matices que ofrece requiere un apartado específico que abordamos en otra entrada. Para mi el mejor maridaje para una buena cerveza.

Cerveza como ingrediente


  • Y claro, todos aquellos platos que se cocinen con cerveza pueden combinarse perfectamente con cerveza, pues sus sabores se verán complementados. 
Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

Nos vemos en los bares.

El buen bebedor bien sabe, cuanta cerveza le cabe.

MÁS MARIDAJE: QUESO EL GRAN ALIADO DE LA CERVEZA


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 “Que no te la den con queso”

…hace alusión al potente sabor de este alimento, capaz de anular la capacidad de degustar en su plenitud otras bebidas como el vino. Así, este refrán surge de la antigua costumbre de algunos bodegueros de ofrecer queso antes de probar un vino mediocre, para que el catador no pudiera paladear en toda su plenitud esta bebida. Ante un queso de sabor fuerte, el vino parecía mejorar, pero una vez en casa el comprador comprobaba que no era de la calidad apreciada en la bodega.

La sabiduría popular nos ofrece, por lo tanto, algunas pistas para abordar nuevas propuestas a la hora de maridar el queso con otras bebidas, de forma que el líquido y el sólido se complementen.

Aunque no existe consenso a la hora de abordar el maridaje de la cerveza y los quesos, en líneas generales se puede afirmar que la mayor parte de las afinidades se dan entre los quesos de vaca, a excepción de uno de nuestros más característicos y populares quesos: el manchego curado, de oveja.

Una cerveza de abadía, donde predominan los matices florales y frutales de la manzana, logra una armonía genial con las notas ligeramente ácidas y picantes del queso manchego curado.

Precisamente, y a pesar de no ser del todo conocido, los quesos españoles ofrecen un amplio abanico de posibilidades de maridaje con la cerveza.

Si bien no todos los quesos de vaca combinan con la cerveza con igual acierto, sí se puede afirmar que las cervezas lager, ligeras y frescas, casan bien con los quesos jóvenes de vaca donde predominen las texturas blandas o semiblandas, ya que éstas neutralizan bien la grasa y acidez del queso, complementándose bebida y comida.

A medida que los quesos ganan maduración y son más añejos, requieren también de cervezas de mayor grado, cuerpo y aroma. Los de vaca añejos combinan bien con las negras y los quesos pestosos con las cervezas aromáticas.

Quesos frescos


Los quesos frescos gallegos, con profundo sabor lácteo, combinan bien con las cervezas ligeras.

Los de Burgos nos ofrecen singulares armonías con dos tipos de cerveza bien dispares: sin alcohol y stout negra. En el primer caso, el sabor a cereal dulce de la cerveza sin alcohol hace que nos recuerde al matrimonio del queso con pan; si, además, añadimos un toque de sal Maldon al queso, tanto la comida como la bebida salen reforzados.

Si, por contraste, acompañamos un queso de Burgos con cerveza negra, nos dará la impresión de estar regado con miel de brezo.

Mahón


Ante un queso artesano semicurado de Mahón, su acidez, el regusto a frutos secos y el toque graso se atenúan y complementan con el ligero amargor de las cervezas ligeras tipo lager, en un encuentro armónico, suave y agradable.

Queso ahumado: San Simón gallego


Su sabor es muy parecido al tetilla gallego con la particularidad del ahumado exterior que le presta una tonalidad cerosa y oscura. Precisamente ese sabor ahumado sumado al gusto lácteo levanta una barrera de incompatibilidad con algunas cervezas, salvo con las más tostadas: extras y negras.

Otros quesos europeos


El queso francés Brie, de gusto untuoso, dulzón y ligeramente avellanado, armoniza bien con las cervezas ligeras. Lo mismo sucede con el Cambembert.

El Gouda añejo y el Parmesano tienen en común cierto sabor a castaña pilonga y a frutos secos sobre un característico fondo lácteo, y ligan aceptablemente bien con las cervezas negras.

El queso Munster pertenece al grupo de quesos denominados “de abadía” o quesos de los monjes. Se trata de un queso pestoso, maloliente, de sabor intenso. Queso de corteza enmohecida y lavada, fruto de una intensa actividad microbiana. Tienen grandes afinidades con las cervezas negras y las de cuerpo medio muy aromáticas. Lo mismo sucede con los quesos Livarot.

Un saludo y gracias por vuestro tiempo.

Nos vemos en los bares. 

La cerveza es la mejor farmacia.